Imagen: © Proyect-Arte
Cuanto más grande es una producción, también pueden serlo sus problemas. Cuantas más fechas, ciudades y kilómetros, menos margen de error y una presión logística que obliga a tomar decisiones técnicas con mucha cabeza. En ese contexto, la creatividad no está solo en el diseño del show: también está en cómo se construye un sistema capaz de repetirlo con precisión noche tras noche.
Y ahí no todo el material juega en la misma liga. La elección del equipamiento deja de ser una cuestión de catálogo. En Mejor Tarde Que Nunca, la gira europea de Romeo Santos y Prince Royce, ese planteamiento ha llevado a trabajar con dos sets técnicos idénticos y con 60 Ayrton Diablo S integrados en el diseño de iluminación de Nesmar Cepeda.
Hay un dato que explica mejor que cualquier cifra de equipamiento la complejidad de Mejor Tarde Que Nunca: el calendario.
La gira ha encadenado fechas como Milán, Barcelona y La Haya en tres días consecutivos. Una semana después, Londres, Colonia y París, otra vez sin descanso entre conciertos. Y más adelante, Murcia, Valencia y Madrid siguiendo la misma dinámica. Países distintos, cientos de kilómetros entre escenarios y recintos que cambian por completo de escala y configuración: arenas cerradas como The O2, Lanxess Arena o Accor Arena; estadios como el RCDE Stadium y el Riyadh Air Metropolitano; festivales y grandes espacios exteriores.
Ahí empieza realmente el trabajo de ingeniería.
Dos sets idénticos para mantener el show en marcha por toda Europa
Para mantener el ritmo del tour sin comprometer la configuración técnica del espectáculo, Proyect-Arte ha trabajado con dos sets completamente idénticos, preparados para avanzar en paralelo durante todo el recorrido. Mientras uno de los sistemas está en producción, desmontaje o desplazamiento, el segundo puede adelantarse hacia la siguiente fecha.
La ventaja logística es evidente y la exigencia técnica también. Duplicar un sistema completo solo funciona si el diseño responde de la misma manera con cualquiera de los dos sets. Mismas herramientas, misma programación y la misma capacidad para reproducir la propuesta visual de una ciudad a otra.
Al frente del diseño y la operación de iluminación está Nesmar Cepeda, responsable de una propuesta que tiene que mantenerse consistente durante todo el recorrido, independientemente del recinto o del sistema que esté operativo en cada fecha.
En una gira de estas dimensiones, cada decisión de equipamiento forma parte de esa continuidad. Y dentro de cada set, 30 Ayrton Diablo S ocupan su lugar en el sistema de iluminación: 60 unidades en total trabajando sobre dos configuraciones idénticas.
La presencia de 60 Diablo S dentro de una producción internacional de esta escala sigue confirmando que Ayrton es el mejor en un terreno que conoce bien: grandes giras donde la exigencia técnica no deja margen para elecciones a medias. Y es ahí, cuando el diseño tiene que sostenerse noche tras noche, donde Stonex quiere estar: aportando tecnología, criterio y soporte para que el show siga funcionando ciudad tras ciudad.
Por qué los Ayrton Diablo S tiene sentido dentro de un sistema de gira tan complejo
En touring, cada kilo que cuelgas también hay que descargar, mover, levantar, cablear, desmontar y volver a meter en carretera. Cuando multiplicas esa operación por decenas de luminarias, dos sistemas completos y una gira que cruza Europa, la relación entre rendimiento y volumen deja de ser una característica bonita del producto y se convierte en una decisión de producción.
Diablo S concentra en un cuerpo especialmente compacto las herramientas propias de un profile con el que un diseñador puede resolver trabajos muy distintos. Eso resulta especialmente útil cuando el mismo show tiene que pasar de una arena a un estadio o a un espacio exterior sin cambiar de lenguaje cada noche. Poder modificar aperturas, controlar el haz, recortar zonas del escenario o adaptar el trabajo de color desde la misma familia de luminaria da margen para ajustar el diseño al recinto sin reconstruirlo
Una luminaria capaz de asumir varias funciones permite simplificar esa ecuación. Diablo S aporta una óptica con un rango amplio, sistema de cuchillas y un motor de color completo dentro de una plataforma contenida en peso y consumo.
También hay otra cuestión menos visible: los dos sistemas tienen que hablar exactamente el mismo idioma.
Ayrton ha trabajado Diablo S precisamente alrededor de una relación muy alta entre rendimiento, tamaño, peso y eficiencia. Su fuente LED y su formato compacto reducen además dos problemas especialmente incómodos cuando el calendario aprieta: la carga energética y térmica que tienes que gestionar y el número de consumibles asociados a tecnologías de lámpara tradicionales.
Por eso 60 Diablo S tienen sentido dentro de una producción como Mejor Tarde Que Nunca. No porque tantas unidades hagan más espectacular una ficha de equipamiento, sino porque forman parte de una arquitectura pensada para que la creatividad sobreviva a la logística.
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Stonex, distribuidor oficial de Ayrton en España
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