3 motivos por los que deberías empezar a meter la Pixyline 300 GFX de OXO en tus próximos bolos

Imagina una barra LED con más de 500 puntos de luz, que lanza color con fuerza, responde al ritmo del show y te da control total de cada píxel. Así es la Pixyline 300 GFX de OXO Show Solutions: una luminaria creada para diseñadores que no se conforman y técnicos que necesitan equipos fiables, sin sorpresas.

OXO, con base en Francia, lleva años desarrollando soluciones LED pensadas para el directo más cañero, la televisión y el teatro. Sus luminarias van desde proyectores wash hasta cegadoras y barras de efectos, siempre con un enfoque claro: luminarias robustas, con buena ingeniería y preparadas para el ritmo real de los montajes. Además, su relación calidad-precio es muy interesante, por eso cada vez se ven más equipos de OXO en giras, platós y escenarios por toda Europa.

Pixyline 300 GFX de OXO

1. Porque tienes color, ritmo y control en una sola luminaria

La Pixyline 300 no es solo una barra de luz. Es una luminaria con vida propia, capaz de transformar un espacio con movimiento, color y estructura. Su diseño permite jugar con el ritmo del show, sea cual sea, construir patrones en movimiento y envolver a los artistas con efectos potentes y limpios.

Con diez módulos LED RGBW de 30W, el haz que proyecta es nítido y contundente. La respuesta del color es intensa y controlada, y aquí llega lo más interesante para cualquier diseñador: el control pixel a pixel permite diseñar efectos de forma muy precisa, desde strobos con ritmo hasta transiciones suaves de color o animaciones lineales.

Es una luminaria que se integra bien en diseños tanto modernos como más técnicos. Su ángulo de apertura estrecho genera líneas claras y bien definidas, ideales para crear estructuras de luz o trabajar el volumen escénico. Y gracias a su respuesta rápida, se adapta perfectamente a proyectos que necesitan precisión de timing, como televisión en directo o espectáculos musicales.

2. Está pensada para los que montan, no para complicarse

Pero no queremos hablar solo de creatividad, también pensamos en quien la monta. La Pixyline 300 pesa solo 6 kg, se instala sin complicaciones y aguanta perfectamente tanto en el suelo como colgada o integrada en estructuras. El chasis es sólido y está pensado para durar.

Tiene una óptica de 90° sin frost, ideal para líneas de luz bien definidas, e incluye también un filtro frost electronico controlado via dmx que abre hasta 120º, por si el diseño necesita un ambiente más abierto o envolvente.

En cuanto a conectividad, la luminaria ofrece control mediante DMX y RDM con diferentes modos de trabajo. Con 5, 14, 41, 49 y 179 canales, lo que permite al diseñador acceder a todos los parámetros creativos prácticamente de forma ilimitada. Está todo pensado para que la integración sea lo más fluida posible.

3. Se adapta a cualquier bolo sin perder prestaciones

Da igual si estás en un festival al aire libre, un plató de televisión o un bolo con montaje rápido: la Pixyline 300 responde igual de bien. Su haz limpio y potente encaja tanto en diseños técnicos como en montajes creativos con más libertad.

Y si hablamos de su óptica, la Pixyline 300 sorprende por su cobertura: ofrece un haz de 90° con óptica transparente, que se puede extender hasta 120° con el filtro frost incluido, permitiendo trabajar desde efectos más definidos hasta atmósferas más envolventes según el diseño de escena.

En resumen, la Pixyline 300 GFX es una de esas luminarias que te hacen la vida más fácil y el diseño más impactante. Potente, versátil y pensada para el ritmo real de los bolos, es una apuesta segura para quienes buscan herramientas fiables que respondan a nivel técnico y creativo.

Stonex, distribuidor oficial de OXO Show Soluctions en España

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